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Días de Sol y de Tormenta

21/09/2015


Te diagnostican a las 28 semanas HDC de tu bebé y duele, duele mucho. Sacas fuerzas, energías positivas y es como si te montaras en una barca, que navegas al frente sin pensar ni ser consciente de los verdaderos peligros.


Siempre hacia delante, los días de tormenta lo pasas fatal, pero cuando pasa... a remar de nuevo.


Es curioso cómo años después, y cerca, muy cerca de casos similares a ti es cuando ves realmente el gran peligro por el que has pasado. No eres consciente hasta que no ves a otros bebés luchando, y jolín, mi pequeña también luchó así, también estuvo en peligro, saltó baches, navegó por tormentas muy duras y aquí está. Navegando en mar tranquilo. Pues no, digamos que con olas de más de tres metros y a veces en grandes tormentas. ¿Y le importa?, ¿me importa?, ¿nos importa?


Pues sí. Soñaríamos con un mar en calma, pero como no es así te acostumbras a las olas, a las tormentas y les plantas cara.


Acostumbrarse no significa que no duela. Claro que duele cuando te golpean las olas, así que, sigues buscando alternativas para que ese dolor no te hunda en el fondo del mar.


Hay días, muchos; que sale un sol radiante, y sonríes, cargas energías, aprendes, disfrutas y eres feliz porque sabes disfrutar esos pequeños momentos. ¡Qué bonito es el sol! Gracias a estos días, las tormentas se van disipando.


No todas las tormentas son iguales. Las que duran mucho, las que destrozan tu barca y hacen cambiar tu rumbo, tu proyecto de vida...ésta no la olvidas jamás. Le guardas rencor, le preguntas porqué, pero no te da respuestas. Te has quedado sola, así que intentas plantarle cara y poco a poco intentar ir reconstruyendo todo lo destrozado, trabajando duro y a diario.


Hay muchas cosas que jamás se arreglaran y que igual no van a quedar, pero de nuevo, habrá un día que salga el sol y te enseñará que con lo te has quedado deberás sonreír, ser feliz, aprender y seguir navegando hacia el frente.


Cada embiste de las olas te hace cambiar, ver la vida de diferente color. Cada vez tienes más miedos porque una de las cosas que vas aprendiendo es el peligro que corres. Ya no eres la novata de 28 semanas, no eres la misma la persona.


Te interesas por lo que realmente importa, sólo ambicionas ser feliz y con poca cosa.


Duele cuando el resto, algunos navegantes ven tu travesía difícil pero ante ti le quitan importancia y quieren hacerte ver, que mola lo que haces.


Otros muchos navegantes, y de muy buena fe, te dan consejos pero que en tu cabeza sólo sale la frase ¡Qué fácil es decirlo!, lo haces de buena voluntad pero mejor sigue conmigo, en mi rumbo si te apetece pero  ¡¡cuidado!! Que no sólo las olas me hacen daño. Pregunta sin miedo qué es lo que realmente necesito para seguir.


Todos hacemos igual, seguro que yo, en temas que poco sé también doy consejos que al otro no le valen para nada. Es humano esto.


Seguimos, seguimos navegando. Siguen apareciendo tormentas, cada vez más duras, porque cada vez duelen más, pero vamos hacia delante buscando el sol, los días felices, cargando energías y buscando nuestro rumbo. Nuestro camino. No sabemos cuántas tormentas habrá y cuántos días de sol, pero lo que sí sabemos es que las tormentas las intentaremos pasar airosos y los días de sol los disfrutaremos cada segundo como soplo de aire fresco.


Almudena Contreras González


PD: escribir sentimientos, lo vivido... es difícil a veces y otras es hasta necesario plasmarlas para sentirte mejor.

Me he decidido a escribirlo para dejar reflejado que cuando la historia comienza con la hdc piensas que ahí va a quedar, pero no... Viene una sepsis, una predisposición...lo que quiera que sea y la hernia diafragmática congénita pasa a otro lugar. Como bien me dijo un buen médico, la lotería te tocó varias veces.

Mi hija nació con hdc izquierda de pronóstico moderado/grave, ganamos la batalla, pasamos la tormenta, pequeñas secuelas quedaron pero que cada día iban desapareciendo pero vino otra tormenta más fuerte. ¿Por qué? Aun me lo pregunto, y no hay respuestas. Una tormenta que dura hoy día por sus grandes secuelas. ¿HDC la culpable? Claro que no, África es más que hdc. Es ese MÍNIMO porcentaje que no se conforma con una sóla cosa. Siempre dando la nota, como sus padres, jjjjjj. 

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